lunes, 16 de enero de 2006

Triunfo agónico

Sufriendo, metido en su propio campo, 'colgado' del larguero de la portería de Aouate sea como sea el Racing consiguió ayer, rompiendo la 'maldición' que le perseguía esta temporada ante sus aficionados, una importante victoria ante un Villarreal que llegó a El Sardinero con la vitola de practicar un buen fútbol pero que sucumbió ante el empeño y el trabajo de los cántabros y, también, ante la suerte que éstos tuvieron después de jugar medio partido en inferioridad numérica. En cualquier caso, lo cierto es que el equipo de Manolo Preciado sumó tres puntos que le permiten cerrar la primera vuelta del campeonato con una renta en su cuenta que muy pocos hubieran podido imaginar hace apenas un mes. En cinco partidos, el conjunto santanderino ha dado un giro de 180 grados a su trayectoria, pasando de ser uno de los firmes candidatos al descenso a situarse ahora en una posición que, si bien no permite ninguna confianza, sí puede definirse como cómoda.

El último impulso a este giro tuvo lugar en el partido de ayer, un encuentro atípico, con dos partes muy diferentes, marcado por las decisiones del árbitro y de esos que los aficionados guardarán durante mucho tiempo en la memoria.

Como era de esperar, el Villarreal tomó las riendas del partido desde el pitido inicial de Velasco Carballo. La calidad de sus jugadores, sobre todo los más ofensivos, quedó patente a las primeras de cambio. El balón sólo tenía un dueño y éste era el equipo castellonense. Por su parte, el Racing, con el nutrido centro del campo que tan buenos resultados le está dando en los últimos encuentros, trataba de frenar el constante acoso de los de Pellegrini como podía. Cuando no era Riquelme, canalizador de prácticamente todo el juego del equipo levantino, era Forlán el que llevaba el peligro, y si no Senna, José Mari, Sorín las llegadas hasta las inmediaciones del área de Aouate eran una constante.

Un Racing sólido

Pero el Racing no se descompuso ante este abrumador juego de los castellonenses. Más bien al contrario. Pese a no tener el balón en su poder, los hombres de Manolo Preciado sacaron a relucir su rápido contragolpe. Primero fueron Antoñito y Oriol los que dieron un aviso serio. Un minuto después, fue Raúl el que avanzó por la banda derecha para dar un centro a Matabuena que, con un preciso remate de cabeza, consiguió el único tanto del partido.

A partir del gol, las ocasiones, unas claras y otras no tanto, fueron alternándose en las dos áreas, aunque hubo que esperar al último minuto de la primera parte para que una de ellas fuera determinante. Una internada de Sorín acabó con un claro penalti de Pablo Alfaro, algo lento, sobre el argentino. La acción fue sancionada por el árbitro que, además, expulsó, quizá de forma demasiado rigurosa, al central. Aouate detuvo el lanzamiento de Riquelme y dio un respiro a los aficionados racinguistas que aún tendrían mucho tiempo para sufrir en el encuentro.

Acoso sin derribo

Y es que en la segunda parte, con el Racing con un jugador menos, el partido fue un monólogo del Villarreal, aunque su acoso fue tan constante como infructuoso. Las llegadas se sucedían una tras otra y todas se estrellaban en el muro que el Racing había plantado en la frontal del área.

La situación se complicó aún más con la expulsión de Pinillos al ver la segunda tarjeta amarilla tras una dura entrada a Sorín, que se cobraba de esta manera su segundo expulsado en el encuentro. A partir de este momento, el Racing descartó cualquier alternativa ofensiva. Si antes sólo veía la portería de Viera de reojo, ahora ya ni siquiera se atrevía a dirigir su mirada hacia ella. Menos mal que la expulsión-compensación de Font alivió un poco la penuria de los santanderinos.

De todas formas, con nueve jugadores, al Racing sólo le quedaba el recurso de meterse en su área y esperar que los rivales no tuvieran acierto. Y eso fue lo que ocurrió. El Villarreal se cansó de llegar con peligro hasta la portería de Aouate, pero la falta de puntería de sus delanteros, en unos casos, y el acierto de la zaga racinguista, en otros, propiciaron que el Racing se quedara con los tres puntos que le otorgaba el gol conseguido por Matabuena en la primera parte.

Los cántabros se habían aferrado a todos los tópicos habidos y por haber -defensa numantina, equipo atrincherado, muro defensivo - para sumar tres puntos y terminar la primera vuelta con una renta tan inesperada como positiva.

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Desconocido @ 0:42 | 0 Comentarios | Enviar

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