A pesar de que el orden del día de la junta de accionistas celebrada ayer tenía mucha miga, para la mayor parte de los accionistas que acudieron ayer al Palacio de Exposiciones el asunto de mayor interés era poder conocer de una vez por todas a los nuevos dueños del Racing. No se encuentra tan fácilmente por ahí a un grupo de voluntarios para deshacerse de quince millones de euros y colocarlos en un club de fútbol de rentabilidad dudosa.
Saltándose las formalidades, Francisco Olmedo accedió a dirigir unas palabras a los presentes con las que intentó disipar las dudas y temores. Aún está demasiado reciente el recuerdo de Piterman.
El presidente, Manuel Huerta, llevó la batuta en la sesión, y con su estilo a veces socarrón y hasta cortante, impidió que la junta se convirtiese en un Libro de Petete del Racing. «¿Puedo hacer una pregunta al señor Olmedo?», inquirió un accionista. «No», le espetó Huerta. A esas alturas el presidente ya estaba caliente después de que Pepín Nereo, sentado junto al representante de Leimar Sport, le pidiese hasta información del papel de Nando Yosu en el club, todo ello en una sesión a la que también asistieron, entre otros, José Luis Ruiz Pelayo, Quique Setién y Juan Bandera.
Una de las grandes preocupaciones de los reunidos resultó ser la reducción de miembros en el consejo de administración, algo que conllevaría la ausencia de representación del pequeño accionista. Un detalle: Rodolfo Rodríguez Campos, consejero saliente, se abstuvo a la hora de votar este recorte de miembros.
El propio Olmedo, tras la junta, se encargaría de informar de que la nueva directiva había tomado nota para, quizás, reservar un sillón a la afición. Un gesto generoso tras ver cómo se las gasta la afición, ya que Francisco Cuadras, guardián de la ortodoxia del club, tuvo que recordarle que de «Real Racing de Santander», nada. «No empecemos».
Fuente:
El Diario Montañés