El Racing viajó a Madrid con la intención de dar la campanada en el Bernabéu. Y vaya que si la dio. Aún debe estar retumbándole en los oídos a los 'galácticos' la lección que sobre el terreno de juego le brindó un equipo modesto y plagado de bajas, pero que supo jugar sus cartas a la perfección para llevarse una victoria merecida que le sirve para saborear el turrón navideño un poco más tranquilo y, lo que al final resulta más importante, para sumar tres puntos con los que nadie, o mejor dicho casi nadie, contaba pero que, en realidad, sirven como todos, para continuar avanzando hacia el anhelado objetivo de la permanencia.
Pero, al margen de la euforia que siempre produce un resultado como el cosechado por el Racing, lo cierto es que pocos podían pensar antes del inicio del partido de ayer en el Bernabéu que los de Preciado iban a sacar los colores a todo un Real Madrid. Ni siquiera teniendo en cuenta el pésimo momento en que se encuentra el equipo blanco, este pensamiento podría pasar de la categoría de utopía. Pero, así fue. El conjunto santanderino consiguió ponerse por delante en el marcador ante el 'todopoderoso' equipo madridista y, además, no sólo consiguió marcar un gol, sino que hizo dos. Ayoze, en un magnífico lanzamiento de falta, y Melo, tras una buena jugada de Antoñito, fueron los autores.
Primeros pasos
La machada estaba empezando a tomar forma. Plagado de canteranos y todo, el equipo de Preciado estaba ofreciendo su mejor imagen. No estaba desplegando un juego que pueda calificarse de deslumbrante. No. Pero sí puede decirse que era sumamente efectivo. Las dos mejores ocasiones de que dispuso acabaron en el fondo de la portería de un Casillas que no daba crédito a lo que estaba viendo. Y es que su equipo había sido borrado del terreno de juego del campo madrileño por un Racing empeñado en romper todos los pronósticos a base de entrega e ilusión.
Además, las virtudes del Racing no se quedaron sólo en la eficacia ofensiva -¿quién lo iba a decir!-. El buen trabajo de una pareja inédita en el centro del campo -Matabuena y Antonio Tomás- y la atención que estaba mostrando la línea defensiva eran argumentos suficientes como para parar en seco a los 'merengues', incapaces de hilvanar alguna jugada de peligro -sólo dispusieron de una ocasión para marcar que desbarató Aouate-. En definitiva, que el Racing envió al Madrid a los vestuarios en el descanso entre un mar de silbidos del Bernabéu.
En la segunda parte, las cosas comenzaron de la misma forma. El equipo cántabro seguía estando bien plantado sobre el terreno de juego y el Madrid, que también recurrió a sus canteranos para tratar de llevarse el partido, mantenía su paupérrimo fútbol y, pese a que tenía el balón en su poder, apenas inquietaba a un Aouate que, aunque parezca increíble, se estaba aburriendo en el Bernabéu.
Fue una lástima que para distraerse tuviera que acudir a recoger el balón del fondo de su portería. En en primer fallo de los defensas del Racing, que no supieron despejar un saque de banda de Roberto Carlos, propició que Ronaldo, solo, rematara de cabeza a placer. El resultado: gol.
Últimas acometidas
El tanto, y el sonrojo por verse pitado por su público, sacó a relucir el orgullo de los blancos. El cerco a la portería de Aouate era ya una constante, quedando como único recurso para los de Manolo Preciado el arma del contragolpe, aunque apenas pudo recurrir a ella, ya que el cansancio acumulado por el conjunto verdiblanco casi no le permitía salir de su propio campo.
Pero, poco importaba ya. La machada estaba hecha. Los dos goles logrados en la primera mitad sirvieron a los de Preciado para llevarse, con todo merecimiento, los puntos que se habían puesto en juego, algo que, sin duda, podrán disfrutar durante las vacaciones navideñas.
Y es que comerse el turrón con placidez, con el regusto de una trabajada victoria, a buen seguro que sentará muy bien al conjunto santanderino.
Fuente:
El Diario Montañés