El fútbol es impredecible. Cualquier pronóstico inicial no vale. Y quizá esa sea la grandeza de este deporte que mueve a miles de personas y que desata la pasión con las victorias y el abatimiento con las derrotas. El Racing llegaba al Santiago Bernabéu en las peores circunstancias posibles, con un equipo de circunstancias, plagado de ausencias con las lesiones y, sobre todo, con las expulsiones del anterior encuentro ante el Málaga. Y Manolo Preciado tiró de lo único que tenía en la plantilla: cantera y juventud. Dos señas de identidad del Racing en el césped del Santiago Bernabéu y que llevaron a algún medio de difusión nacional a definir al equipo como el 'Baby Racing'. Y este 'Baby Racing' respondió a la confianza dada por Preciado, precisamente un técnico que no tiene ningún reparo en dejar en el banquillo a hombres con tanta experiencia como Stephane Dalmat para apostar por el descaro y valentía de Antonio Tomás o de Raúl. Preciado salió al Santiago Bernabéu con cinco hombres formados en la cantera de La Albericia: Moratón, Matabuena -impresionante su partido-, Antonio Tomás, Raúl y Oriol, a los que posteriormente se unieron Neru y Juanjo. Pero es que además el banquillo racinguista parecía casi el de las Instalaciones en un encuentro del Racing B, con hombres como Chema Mato o Trevi, sin olvidar a Jonatan Valle.
Y la juventud, por supuesto, que no falte. Desde los 18 años de Raúl, pasando por los 20 de Juanjo o de Antonio Tomás, sin olvidar los 22 de Felipe Melo, los 23 de Ayoze o los 24 de Oriol u Oscar Serrano. No hay que olvidar que el Racing es uno de los conjuntos más jóvenes de la Primera División, con sus ventajas y también inconvenientes, pero que ayer bastaron para acabar con la superioridad técnica de los galácticos.
Fuente:
El Diario Montañés