Tras la finalización de la junta extraordinaria, Dimitri Piterman aseguró que “esta es la primera de muchas juntas extraordinarias que vamos a tener, porque es la única forma de obtener información del club, con toda transparencia”. Así, el empresario estadounidense se erige como defensor de los intereses del Racing de Santander y sus accionistas, “cuando me marche hice una promesa, que vamos a vigilar este club y vamos a segurarnos de que todo lo que están haciendo aquí lo están haciendo con criterio y como Dios manda”.
A la hora de analizar la situación económica de la entidad, el antiguo máximo accionista se muestra muy pesimista.
Asegura que “el Racing está 20 o 30 euros por encima del límite mínimo para no ir a la disolución”.
A propósito de este punto, Piterman no tiene reparos en sugerir la posibilidad de que esta sería una vía de futuro, “Vamos a estudiar bien si interesa meter al Racing a disolución, porque hay varios clubes en primera que están funcionando con intervención judicial”.
De este modo, afirma que si un gestor independiente tomara las riendas de la sociedad “sería la única forma de que hubiera transparencia”.
Siguiendo con el argumento de que sólo desea lo mejor para el equipo santanderino, el ahora máximo accionista del Alavés quiere dejar claro que "no es ninguna cruzada personal contra el Racing, es contra la manipulación de fondos y el maquillaje de las cuentas”.
Piterman afirma que hasta su desembarco en el club “el Racing estaba en una situación muy grave.
Tuve que convencer a Santiago Díaz de que había vida”.
Continuando con las referencias al antiguo dirigente racinguista, Piterman ironizó utilizando un simil futbolístico “alguno pensará que Santiago Díaz, cuando me vendió parte de su paquete de acciones y después se negó a vender el resto, me metió un gol.
Entonces al Gobierno le ha metido una goleada”.
Continuando con su repaso a la gestión financiera de la entidad durante los últimos meses, el empresario no esconde su sorpresa porque “el club tiene un crédito pendiente de seis millones y se gastan seis millones en jugadores, esto es un irresponsabilidad absoluta”.
La única muestra de satisfacción de Piterman se debe a que “los consejeros respondan con sus propios patrimonios, me pone muy contento, porque creo que tienen bastante responsabilidad en todo este asunto”
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