La elección de Liébana para hacer la concentración de pretemporada ha sido a todas luces un acierto. Y se nota en cualquier conversación que se mantenga tanto con los componentes de la plantilla, como con el cuerpo técnico del conjunto racinguista.
Para muchos de los componentes de la plantilla del equipo santanderino, la mayoría, el 'stage' en Fuente Dé no es algo nuevo, ya lo hicieron en etapas anteriores con Lucas Alcaraz y el propio Manolo Preciado en el banquillo, pero para otros, los nuevos fichajes, ha sido toda una sorpresa. Las cumbres de los Picos de Europa, la frondosidad de los bosques lebaniegos, su clima, sus gentes todo, parece haber encandilado al Racing.
Desde el francés Stephane Dalmat, que asegura estar plenamente satisfecho pese a que apenas lleva una semana en tierras cántabras, hasta otros jugadores que ya conocían la comunidad, como es el caso del riojano Pinillos, todos se muestran contentos por la elección de Liébana para hacer la concentración de pretemporada del equipo, en la que la tranquilidad y el buen clima son dos factores que resultan determinantes.
Menos calor
«En el Sevilla hacíamos la pretemporada en Huelva y teníamos que madrugar mucho para no pasar calor. Yo todavía no he pasado calor, aunque los que son de aquí se quejan yo, acostumbrado a las temperaturas de ahí abajo, lo llevo bien», asegura Javier Casquero, que considera además que Fuente Dé es «un sitio muy tranquilo», algo que a su juicio es totalmente necesario para poder hacer una pretemporada.
De similar opinión es otro de los recién llegados, Vitolo, que destaca el valor paisajístico y, sobre todo, humano que está encontrando en la comarca lebaniega. «Para mi está siendo un cambio radical, pero estoy encantado. Esto tiene una belleza impresionante y estoy encantado de conocer estos parajes, los pueblos y la gente de aquí», indica el joven jugador canario, que destaca además la que, por el momento, ha sido su única tarde libre con el equipo, en la que pudo acudir a la cueva de El Soplao, que le dejó «maravillado».
Por su parte, Pinillos, conocedor de Cantabria gracias a la proximidad de su región de nacimiento, La Rioja, también destaca los valores de esta tierra: «Es una región muy bonita. Ya conocía otros sitios de la zona y todo eso me ha ayudado a venir aquí».
Menos problemas
Y a todo esto se une la comodidad. La proximidad de Santander y, a diferencia de las concentraciones en Holanda o Inglaterra, los nulos problemas con el idioma o con la comida son de gran ayuda para una plantilla que está disfrutando, pese al duro trabajo diario, de las bondades de la comarca lebaniega.
Fuente:
El Diario Montañés