El Racing ya está manos a la obra. Después de dos semanas en la que los jugadores han ido pasando paulatinamente los habituales reconocimientos médicos y se han ido reencontrando con el hábito de trabajo, la plantilla del conjunto santanderino ha comenzado ya la verdadera preparación propia de las pretemporadas.
Dos sesiones de entrenamiento diarias, en las que se hace una especial incidencia sobre el trabajo físico, ocupan el tiempo tanto de jugadores como de técnicos, que trabajan en el campo de fútbol de la localidad de Tama y, también, en las inmediaciones del Parador de Fuente Dé, lugar en el que el equipo permanecerá concentrado durante las dos próximas semanas.
Con el fin de evitar las horas de más calor y de tener a los jugadores más frescos y con menos cansancio acumulado por una jornada de trabajo, el cuerpo técnico que dirige Manolo Preciado ha mantenido su rutina habitual de entrenamientos. Por la mañana, a primera hora, sesión preparatoria en la que se hace una especial incidencia en los aspectos técnico y táctico. Más de dos horas y media de entrenamiento en el bien cuidado campo de Tama que comenzaron a pasar factura en muchos de los componentes de la plantilla racinguista, que dejaban ver bien a las claras el importante esfuerzo a que estaban siendo sometidos.
Esfuerzo con balón
Pese a que el balón era el gran protagonista de la sesión, algo que sin duda siempre agradecen los jugadores, en el entrenamiento matinal ya quedó claro que el encuentro con el trabajo iba a ser muy duro. La presión sobre el rival, la intensidad en todas y cada una de las acciones, el correcto manejo del balón en definitiva, todos los aspectos técnicos y tácticos fueron ensayados una y otra vez con machacona insistencia por los jugadores a las órdenes de Raúl Ruiz y de Manolo Preciado
Esta dureza se trasladó como era de esperar a la sesión vespertina, en la que los futbolistas, dirigidos en esta ocasión por Luis Felipe Lucio, preparador físico del equipo, entrenaron en el entorno de Fuente Dé.
Carrera y pesas
Tras una reponerdora comida y una siesta que a más de uno debió saber a gloria, allí realizaron sesiones de carrera continua por un circuito que discurría por las praderías próximas al hotel de concentración. Además, alternándose con las sesiones de carrera, los jugadores tuvieron que realizar diversos ejercicios para los que utilizaron aparatos de gimnasio y pesas.
El resto del tiempo, para descansar. Ordenadores, música y también diversos juegos de mesa permiten a los componentes de la plantilla racinguista ir matando el escaso tiempo libre que les queda tras las intensas sesiones de entrenamiento.
Rutina diaria
Esta será la rutina diaria del grupo que se ha desplazado hasta la comarca lebaniega, que si el domingo les recibió con el cielo cubierto, ayer, sobre todo en la sesión matinal, si mostró un sol espléndido que hizo, si cabe, un poco más duro el entrenamiento programado.
Ya por la tarde, el tiempo, aunque peor para los numerosos turistas que por estas fechas se dan cita en Liébana, sí fue más propicio para los jugadores, que sin duda agradecieron las nubes que cubrieron el cielo de la zona alta del valle de Camaleño.
Fuente:
El Diario Montañés