Ceballos recibirá el domingo, antes del partido contra el Athletic, el homenaje del Racing y de El Sardinero El cántabro achaca el modo en que salió del club hace dos años a la negociación de las primas por el ascenso
El que durante catorce temporadas fue portero del Racing, José Ceballos, recibirá el domingo, antes del partido contra el Athletic, un homenaje del club. Casi dos años después de abandonar el equipo, el de Pámanes, a punto de cumplir los 37 años, podrá despedirse del Sardinero, casi su segunda casa. Hace dos años no le dejaron, pero ahora las cosas han cambiado. Después de tres ascensos -y dos descensos- Ceballos volverá pisar el césped de los Campos de Sport.
-¿Qué significa este homenaje dos años después de dejar el Racing?
-Lo significa todo. Por fin podré despedirme de una afición que siempre estuvo conmigo y agradecer todo el cariño que me dieron.
-En su momento no le dejaron decir adiós...
-Entonces no fue posible y precisamente por eso estoy tan contento y orgulloso de poder despedirme del Sardinero,
-¿Su salida del club fue injusta?
-No lo sé. Simplemente fue así, pero ya ha pasado el tiempo. Me quedo con el cariño de los aficionados y el afecto que recibí de los entrenadores, la gente de las oficinas y otro personal de club.
-Pero se sintió maltratado...
-La experiencia me dice que en muchas ocasiones los jugadores que llevan mucho tiempo en un equipo, los que han significado algo para los aficionados o el club, terminan así. Pero no sólo en el Racing, eso mismo pasa también en el Real Madrid y en el Barcelona.
-¿Hubiera ocurrido lo mismo con la directiva actual?
-Creo que no... prácticamente seguro que no. En realidad, estoy convencido de que la relación hubiera sido muy diferente.
-Ni renovó ni se le permitió despedirse, ¿tuvo algo que ver con la reclamación de las primas del ascenso?
-Tuvo todo que ver. Con el paso del tiempo no miro hacia atrás, pero si se me hace esa pregunta tengo que ser sincero.
-¿Le gustaría volver al Racing?
-El Racing es toda mi vida, al menos mi vida laboral. He estado allí 17 años, catorce en el primer equipo y otros tres en las categorías inferiores. Es un club que engancha mucho y no puedo ocultar que me encantaría volver, porque a la mayoría de los que hemos jugado en el equipo nos gustaría seguir ligados de alguna manera, pero no he hablado con nadie ni he recibido una oferta.
-¿Y lo ve posible o se plantea su futuro al margen del fútbol profesional?
-Creo que mi futuro, aparte de la escuela, no va a pasar por el fútbol, pero esto nunca se puede decir con completa seguridad.
-¿Qué relación conserva con el fútbol, al margen de la personal?
-Mi trabajo en la Escuela Municipal de Santander y los comentarios en medios de comunicación.
Luces y sombras
-Catorce años en un equipo dan para mucho, ¿cuáles fueron los mejores momentos?
-El debut con el primer equipo y los tres ascensos, sobre todo el del Espanyol, por todo lo que significó para mí y para el club, pero también los de Getafe -de Segunda B a Segunda- y el del Sardinero contra el Atlético de Madrid.
-¿Y los peores?
-Los descensos y el problema que tuve con Prados García.
-¿Han vuelto a coincidir?
-Sí, y tenemos un buen trato. Pude hablar con él y arreglar las cosas, aunque en realidad no había nada que arreglar. Al final es una anécdota de la que nos reiremos si nos volvemos a encontrar.
-Pero los doce partidos por aquel incidente fueron una sanción histórica...
-Con el paso del tiempo, repito, se ve como una anécdota, cosas que pasan en el campo y que se deben quedar ahí, sin hablar más de ellas.
-Ahora, como aficionado, ¿cómo ve al equipo?
-Al margen de los dos últimos partidos perdidos, este año se ha salvado una papeleta más que difícil. Nos veíamos casi en Segunda, sin capacidad de recuperación, pero el nuevo cuerpo técnico ha sabido reconducir al equipo y sacar adelante la situación.
-¿Y a los porteros?
-Sólo puedo hablar de Aouate, que es al que veo cada domingo, y está a un gran nivel. A Mauro le he visto muy poco, sólo en la Copa y en algún entrenamiento. Con Toño sucede lo mismo, no le conozco lo suficiente como para opinar.
Fuente:
El Diario Montañés