En pocas ocasiones los seguidores del Racing podrán disfrutar de una jornada tan completa. Su equipo ganó al Mallorca, el resto de clubes implicados en la lucha por la permanencia perdieron y, además, no tuvieron que sufrir como en otras ocasiones. En definitiva, vivieron una jornada redonda en las que las cosas salieron de la mejor forma posible para el equipo santanderino y todo sin que éste desplegara su mejor juego, aunque claro, poco importa cómo se juegue cuando en el minuto cuatro de un encuentro ya se vence por 2-0.
Esto es lo que le ocurrió ayer al Racing. Sin apenas darse cuenta encarriló un partido que tenía la consideración de final y que, a la postre, no pasó de ser un mero trámite.
Los minutos iniciales fueron vertiginosos. La primera aproximación del Racing a la portería del Mallorca acabó en córner. No se había llegado al primer minuto del partido. Morán puso el balón en juego, Mora no llegó a 'peinarlo' en el primer palo y Anderson, libre de marcaje, remató a placer para conseguir el 1-0 o, lo que es lo mismo, para comenzar a acortar la distancia que separa a su equipo de la permanencia.
El tanto fue un jarro de agua fría para los hundidos jugadores 'bermellones'. Salieron a jugar una final y, en un solo minuto, ya la habían perdido.
Pero, por si hubiera alguna duda de que el de ayer era el partido del Racing, Aganzo se encargó con su gol de eliminarla. Un balón robado por Benayoun en el centro del campo acabó en la banda izquierda en poder de Morán. El madrileño, enormemente activo en el partido de ayer, se sacó un centro medido a la frontal del área pequeña, en donde Aganzo, con un espectacular remate, logró el segundo tanto para el Racing, es decir, dejó el partido visto para sentencia. Era el minuto cuatro y si con 1-0 en contra el Mallorca no dio la sensación de poder hacer algo para remontar el vuelo, con un 2-0 la sensación se convirtió en una realidad. A partir de ese momento, ya no hubo partido. El Racing se dedicó a sestear y el Mallorca a intentar aproximarse a la portería de Aouate, aunque lo cierto es que no paso de eso, de intentarlo.
Con el marcador claramente a su favor, el equipo de Nando Yosu retrasó sus líneas y se dedicó a dejar correr los minutos, tarea en la que le ayudo considerablemente el Mallorca que, salvo por los errores cometidos en ocasiones por los defensores cántabros, no inquietó demasiado a un tranquilo Aouate.
En la segunda parte, las cosas siguieron desarrollándose bajo el mismo guión. El Mallorca ni sabía ni podía llevar peligro a la portería racinguista, y los santanderinos se limitaban a tratar de sorprender a sus rivales con alguna contra. Y fruto de una de estas acciones llegó el tercer y definitivo gol del equipo cántabro. Un balón robado por Anderson en el centro del campo fue conducido por David Aganzo que lo perdió en la frontal del área, lo que fue aprovechado por Benayoun para, con un disparo colocado, batir a Moya. Era el minuto 51 de partido y, por si a alguien le cabía alguna duda, el partido quedó totalmente sentenciado.
El Racing, con un juego no demasiado vistoso aunque, y los goles son la mejor prueba de ello, efectivo, dispuso de alguna otra ocasión para ampliar su renta en el marcador aunque en unas ocasiones por la falta de puntería y en otras por el acierto de los defensas lo cierto es que no hubo más goles, ni siquiera en una acción de Jonatan, en la que el canterano dejó una muestra evidente de su calidad con un control magistral y con un remate aún más espectacular que Poli evitó que acabara en gol con un despeje sobre la misma línea de la portería de Moyá.
Al final, el 'partido de los partidos', la 'gran final', el encuentro del 'ser o no ser' para el Racing se quedó en nada, o mejor dicho en casi nada, ya que sólo duró cuatro minutos, los que el conjunto santanderino tardó en marcar dos goles que pueden valer su peso en oro en una lucha por la permanencia que el club cántabro parece tener casi ganada, ya que por méritos propios y por deméritos de sus rivales, cada día que pasa el conjunto santanderino 'huele' más a Primera División.
Fuente:
El Diario Montañés