El Racing suma un punto de oro en Sevilla tras un partido que estuvo cerca de perder por culpa de su conservadurismo y que pudo ganar al final.
El Racing ha encontrado el camino que le debe llevar a la permanencia. Cuatro puntos en los dos últimos partidos y el juego desplegado ante rivales de la entidad del Valencia y del Sevilla, demuestran que el equipo ha protagonizado el punto de inflexión que le ha permitido quebrar la racha negativa e iniciar una positiva que le ha permitido abandonar los puestos de descenso y abrir una pequeña brecha con respecto a Numancia, Mallorca y Albacete.
Ayer, el conjunto santanderino sumó un punto de oro en un campo tan complicado como el Sánchez Pizjuán, tras un partido extraño, que terminó en empate pero que pudo haberse decantado para cualquiera de los dos equipos.
Los jugadores dirigidos por Nando Yosu protagonizaron una sensacional primera parte a pesar de encontrarse, injustamente, con un gol en contra. Lograron igualar el tanteador, pero extrañamente dieron un paso atrás en la segunda parte que estuvo a punto de costar el encuentro. Sin embargo, el Racing tuvo arrestos suficientes para volver a igualar el marcador que había desequilibrado Darío Silva e, incluso, tuvo ocasiones para haberse llevado los tres puntos de la capital andaluza.
Aún así, la euforia por los dos últimos partidos o la sensación de que ya está todo hecho tiene que ser contenida. El equipo sigue protagonizando errores defensivos que cuestan muy caros (ayer los dos goles en contra) y que no terminan de ser subsanados pese al trabajo realizado por el cuerpo técnico, que deberá incidir en estos aspectos ante la trascendencia que tiene ya cada encuentro.
En el apartado positivo hay que hacer un capítulo especial para Mario Regueiro. El internacional uruguayo volvió a ser el mejor hombre sobre el terreno de juego. Incansable en su derroche físico y con una actitud en la que no entra reproche alguno. Por si fuera poco, logró el tanto del empate final.
Mención aparte se merece también David Aganzo. El delantero racinguista protagonizó su mejor encuentro con la camiseta del Racing, marcó el gol, fue una pesadilla constante para la defensa contraria, pero terminó por centrarse más en una lucha particular con la defensa sevillista que en jugar al fútbol.
El partido.
Lo cierto es que el Racing sumó merecidamente un punto en su visita al Ramón Sánchez Pizjuán en dos acciones a balón parado. Aganzo en la primera mitad y Regueiro en la segunda pusieron la rúbrica a un partido repleto de emoción. Un punto que quizás sepa a poco tras la primera parte de los hombres de Nando Yosu, en la que, de haber tenido un mayor acierto ante la portería de Esteban, se podría hablar de una victoria racinguista. Sin embargo, su conformismo tras el descanso casi convierte un hipotético triunfo en una derrota más por deméritos propios que por aciertos del rival. Un rival que, por cierto, acusó desde el pitido inicial el esfuerzo para dejar fuera de la copa de la UEFA a Panathinaikos.
Un punto que hizo justicia a los méritos de ambos equipos en el Sánchez Pizjuán, que festejaron efusivamente los jugadores visitantes tras el pitido final de Undiano Mallenco.
Fuente: El Diario Montañés