En pocas ocasiones tendrá el Racing tan claro cuál debe ser su objetivo. Al conjunto santanderino, inmerso en unos meses quizá demasiado convulsos para que las cosas discurran por unos cauces que puedan considerarse normales, sólo le vale la victoria. Poco importa que el que visita El Sardinero sea el vigente campeón de Liga o que el juego mostrado en los últimos tiempos no sea ni mucho menos bueno todo debe quedar al margen en un partido que debe comenzar a marcar la senda de la recuperación de un equipo que, a tenor de lo acontecido en los últimos encuentros, parece estar acomodado en la derrota y condenado a padecer un sufrimiento excesivo tanto por el nivel propio, como por la escasa calidad de algunos de sus rivales.
Quizá el primer paso para afrontar el partido en las mejores condiciones posibles ya se haya dado a lo largo de la última semana. Los técnicos, recién llegados al equipo, han optado por concentrar a la plantilla con el fin de 'hacer piña', algo que se antoja absolutamente necesario en una situación tan complicada como la que está teniendo el Racing. Un contacto más directo con los futbolistas, actores principales de todo equipo, permitirá a los entrenadores tener un conocimiento más profundo de sus necesidades y, por tanto, dispondrán de una posición considerablemente más ventajosa a la hora de encontrar soluciones a los problemas existentes.
Cambio de sistema
Y una de estas soluciones puede ser el cambio de sistema. Tras el fracaso por segunda vez en la temporada del 4-2-3-1 -Lucas Alcaraz lo utilizó en los primeros partidos de la temporada y Nando Yosu, en su 'debut' como primer entrenador hace una semana-, los miembros del G-4 que en estos momentos dirigen el Racing desde el punto de vista técnico parecen convencidos de que es necesario recuperar lo que también para el entrenador granadino fue una solución en su día: el sistema de tres centrales y dos carrileros.
Durante la semana, Nando Yosu y Raúl Ruiz han trabajado con insistencia en la asimilación de este sistema por parte de su plantilla. La repetición de ejercicios, la disputa de partidillos con el segundo equipo y la observación detallada de partidos en las sesiones de vídeo así lo atestiguan. El objetivo es claro: aumentar la solidez defensiva del equipo, verdadero talón de Aquiles ante la Real Sociedad y mantener el nivel ofensivo que durante la segunda parte del partido contra los donostiarras se mostró.
No sólo cambiarán los nuevos técnicos el sistema. También se presumen algunas variaciones en cuanto a los jugadores que lo formen. Torrado y Pablo Casar, que tras las pruebas de la semana no parecían contar con una plaza en el 'once' podrían mantenerse en él en detrimento de Anderson y Oriol, que podrían ver el partido de hoy desde el banquillo. Morán y Regragui serían los grandes beneficiados con su posible retorno al equipo titular.
El nuevo sistema del G-4 estaría formado por Aouate, sin duda el jugador más regular del Racing esta temporada, en la portería. Ante él, Pablo Casar, Mora y Juanma, recuperado de sus molestias en la zona cervical, formarían la línea de tres centrales que estaría flanqueada por Regragui y Regueiro, jugadores que deben ser dos de los pilares del equipo, por la derecha y la izquierda respectivamente.
En el centro del campo, Torrado se mantendría como el jugador más retrasado de un rombo del que formarían parte también Morán, por la derecha, Benayoun, por la izquierda, y Guerrero, en la mediapunta. La referencia ofensiva sería por segundo partido partido consecutivo David Aganzo.
Fuente:
El Diario Montañés