El Racing volvió a cometer los errores de otros tiempos y, en un pésimo partido, cayó ante la Real Sociedad
Cuando algo parece que ya nada puede ir peor, empeora. La conocida 'ley de Murphy' se hizo de nuevo realidad ayer en El Sardinero. Y es que el Racing, colocado en puestos de descenso, con una penosa trayectoria y más necesitado de puntos que nunca, fue goleado en su propio campo y, además, por un rival directo en la lucha por la permanencia, la Real Sociedad que, por otra parte, no demostró encontrarse mucho mejor que los cántabros.
Ni siquiera la presencia de un nuevo entrenador en el banquillo, algo que, según el refrán, garantiza la victoria, sirvió para que el Racing consiguiera un resultado positivo ante el conjunto donostiarra que, sin hacer nada del otro mundo, sí fue muy superior o, al menos, lo fue donde realmente importa, en el marcador.
La salida del Racing al terreno de juego recordó a los primeros encuentros de la temporada, aquellos en los que las derrotas se sucedían y que colocaron al equipo en los mismos puestos que ocupa ahora. Y lo cierto es que el rendimiento ofrecido también recordó al de aquellos partidos.
Los mismos errores
La defensa volvió a ser el coladero de otros tiempos, sobre todo por las bandas, en donde ni Oriol ni Juanma fueron capaces de contener las internadas de los jugadores del conjunto donostiarra. Ambos son centrales y su presencia en los laterales les dejó en entredicho ante los aficionados de El Sardinero. Un paso por delante, las cosas no funcionaban mucho mejor. Torrado y Anderson, estorbándose como en otras muchas ocasiones, no eran capaces de contener las acometidas realistas, por un lado, ni ser los canalizadores del juego que se espera que sean, por otro. Y a todo esto hay que sumar la interminable lista de balones perdidos.
Los hombres de ataque tampoco se libraron del desatino generalizado en el Racing. Benayoun estuvo perdido en la banda, Guerrero, demasiado lejos de la portería, y Aganzo, metido en plena lucha contra todos los defensas rivales y contra sus propios regates. Sólo Regueiro, un habitual entre los mejores, parecía saber a qué jugaba.
Mala situación
La situación no era ni mucho menos la más adecuada para que el Racing consiguiera algo positivo. Y claro, no lo consiguió. Es más, las cosas se torcieron hasta tal punto que el resultado al descanso era ya definitivo. El 0-3 favorable a la Real Sociedad era reflejo justo de lo ocurrido sobre el encharcado césped de El Sardinero. Un equipo, el Racing, perdido, totalmente descolocado y demasiado débil en su sistema defensivo fue superado por otro, la Real Sociedad, que, con la ley del mínimo esfuerzo, aprovechó todas y cada una de las ocasiones que tuvo ante la portería rival para marcar. Ante esta situación poco o nada se podía esperar.
Pero lo cierto es que en la segunda parte las cosas sí cambiaron. El Racing salió más metido en el partido, con más intensidad y, sobre todo, mejor colocado gracias a los cambios hechos desde un banquillo que, como después reconocería en la sala de prensa, se había equivocado en su planteamiento inicial.
El conjunto santanderino aprovechó la debilidad de la zaga donostiarra para acercarse a la portería de un Riesgo, a diferencia de otras ocasiones, muy acertado. Las internadas de Regueiro por la izquierda, en la que tenía la ayuda de un Jonatan activo, y el acierto de Morán en la conducción del juego colocaron al Racing en situación de, cuando menos, volver a llevar la esperanza a sus aficionados.
Las ocasiones iban llegando y en una de ellas, tras un córner, también llegó el gol del Racing. Anderson, con un remate de cabeza, colocaba al conjunto santanderino en disposición de iniciar una épica remontada. Pero al final, nada de nada. En unas ocasiones por los fallos de los delanteros y en otras por el acierto del portero, lo cierto es que el marcador ya no se movió y la remontada no pasó de ser una utopía, aunque eso sí, la imagen del equipo en la segunda parte si permite concebir algún tipo de esperanza, quizá no demasiadas, respecto a su posible salvación. Habrá que esperar.
Alineaciones:
Racing: Aouate, Oriol (min. 52, Pedro López), Mora, Pablo Casar, Juanma (min. 57, Jonatan), Torrado (min. 54, Morán), Anderson, Benayoun, Guerrero, Regueiro y Aganzo.
Real Sociedad: Riesgo, Luiz Alberto, Labaka, Karpin, Kovacevic, Aranburu, Nihat (min. 86, Barkero), Garrido (min. 83, Brechet), Mikel Alonso, Xabi Prieto (min. 65, Mladenovic) y Zubiaurre.
Los goles:
0-1: Min. 8, Aranburu, tras una falta sacada por Nihat.
0-2: Min. 11, Nihat, tras revolverse en la frontal del área.
0-3: min. 35, Nihat, tras un pase de Zubiaurre en un contragolpe.
1-3: Min. 57, Anderson, a la salida de un córner.
El árbitro:
Esquinas Torres, del Colegio Madrileño, auxiliado en las bandas por Navas Moreno y Escribano Pérez. Cuarto árbitro, Hermosilla Alaña.
Amonestados:
Fueron amonestados con tarjeta amarilla Torrado, Labaka y Javi Guerrero.
El estadio:
Media entrada en El Sardinero (13.414 espectadores) con motivo del encuentro entre el Racing y la Real Sociedad. Miguel Ángel Revilla, presidente del Gobierno de Cantabria, y Gonzalo Piñeiro, alcalde de Santander, presenciaron el partido desde el palco, en donde también estuvo José Antonio García, del Grupo Pegaso.
Fuente:
El Diario Montañés