domingo, 19 de diciembre de 2004

Al final, un chasco

En el último minuto y de forma injusta. De esta manera cayó ayer el Racing ante el Real Madrid en un partido que nunca debió perder y que, sin embargo, por su propio miedo a la victoria y por la denominada 'suerte de los campeones' del rival, acabó siendo una nueva derrota para los cántabros que ni siquiera con el buen juego como bandera parecen ser capaces de enderezar su delicada situación en el campeonato liguero.

El de ayer no era un partido para florituras. Y el Racing lo entendió desde el principio. Los hombres de Lucas Alcaraz se mostraron más agresivos que nunca y afrontaron el encuentro con una intensidad inusitada. Cualquier balón que llegaba a los pies de un jugador del Real Madrid era presionado con ansiedad por otro del Racing. Y es que no dejar jugar con comodidad a los 'blancos' era una de las premisas fundamentales de los racinguistas, que, a su manera, pudieron tener el control del juego, pese a que el balón estuviera bajo dominio madridista.

El buen partido del Racing, ayudado también por el deslavazado juego del Real Madrid, quedó patente en los numerosos contragolpes de que dispuso el conjunto de Alcaraz. Pedro López, que recordó al de los mejores partidos, por la derecha, y Regueiro, rápido e incisivo, por la izquierda, fueron dos verdaderos estiletes para la dubitativa zaga 'blanca'. Además, Javi Guerrero y, sobre todo, Benayoun, hicieron gala de una movilidad poco común en otros encuentros.

Y fruto de este buen juego, y también, por que no, de la endeblez defensiva de los hombres de García Remón, llegó el primer gol del partido. Una falta sacada por Morán desde la izquierda fue rematada por Oriol en el segundo palo. El balón llegó a la frontal del área pequeña en donde Benayoun, completamente solo, remató a placer para superar a Casillas.

El tanto hacía justicia a lo que se estaba viendo sobre el terreno de juego, en donde el Racing estaba siendo muy superior a un Real Madrid ramplón que no había inquietado a Aouate salvo en un disparo lejano de Zidane. Pero, pese a que su juego no era bueno, la calidad, o quizá la fortuna, de los 'galácticos', quedó patente en el gol del empate. Owen, como antes Benayoun, en la misma frontal del área pequeña de la portería de Aouate remató de cabeza para llevar poner el empate en el marcador.

Tras el descanso, la tan traída y llevada justicia del fútbol volvió a sonreír al Racing. Apenas se habían disputado cinco minutos cuando en una magnífica jugada de Regueiro y Benayoun por la banda izquierda acabó con el certero remate de Guerrero al fondo de las redes de la portería de Casilla. El tanto volvía a poner a cada uno en su sitio. Al Racing por delante en el marcador, tal y como merecía su juego, y al Madrid con una nueva derrota en su casillero.

Pero esta situación no debieron entenderla demasiado bien los hombres de Alcaraz. Como si de una reacción causa efecto se tratara, el gol metió de inmediato al Racing en su propio campo. Y claro, cuando esto se hace ante un equipo como el Madrid, plagado de jugadores capaces de lo mejor, el riesgo es demasiado grande para un equipo modesto como el Racing.

Con el conjunto 'blanco' volcado en un ataque cada vez más peligroso, el gol del empate no tardó en llegar. Apenas diez minutos. Raúl aprovechó el desconcierto de la zaga racinguista para batir a Aouate y para llevar el miedo a las gradas de El Sardinero, que comenzaban a otear en el horizonte como se escapaba la victoria e, incluso, el positivo empate que figuraba en esos momentos en el marcador peligraba seriamente.

No estaba equivocada la afición racinguista con su apreciación. El agobio a que el Real Madrid estaba sometiendo la portería de Aouate acabó dando su fruto. En el minuto 92, con mucha gente abandonado ya sus asientos, llegó el gol de Zidane. Un nuevo córner, al que se llegó tras un penoso despeje de Cristian Álvarez, propició que el balón quedara suelto en el área en donde el francés no dio opción alguna a los 'despistados' defensas santanderinos y batió sin remisión a Aouate.

El gol, uno más encajado en los últimos instantes de un partido, privó a los santanderinos de un empate que, incluso, se quedaba corto para los merecimientos hechos por unos y otros a lo largo de los 90 minutos, aunque sí sirvió para dejar en evidencia a un Racing demasiado temeroso ante un rival superior por nombre, pero al que había mantenido controlado durante la mayor parte del encuentro.

fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 15:55 | 0 Comentarios

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